sábado, 1 de noviembre de 2008

Sensaciones -Romina Tejerina-

Nota de lector
Caso: Romina Tejerina

Morocha, labios gruesos, carácter fuerte, algo vulnerable, esta pero es como si no lo estuviese, su presencia se hace sentir porque su cuerpo permanece quieto sentada en una de las sillas ubicada frente a la periodista que intenta recolectar datos para escribir su crónica.
“Y parirás con dolor”, es el titulo que le dio Josefina Licitra, una periodista de treinta y tres años de edad, a la crónica que tiene como protagonista a Romina Tejerina. Una adolescente de dieciséis años de edad, oriunda de la provincia de Jujuy que fue violada –aunque el hombre acusado de ser el supuesto violador lo niegue- a la salida de un boliche bailable una madrugada en la cuidad de San Pedro, provincia de Jujuy. Después de aquella noche Romina quedó embarazada, y al cabo de siete meses dio a luz a una bebe en el baño de su casa. Minutos más tarde de dar a luz la mato de diecisiete puñaladas con un cuchillo de cocina marca tramontina.
Muchos datos de este caso permanecen aún inconclusos, ¿habrá sido violada?, ¿habrá utilizado sus armas de seducción para captar la atención del supuesto violador?, ¿habrá sido victima de un caso de abuso sexual?, etc. Demasiadas preguntas rodean este caso y pocas son las respuestas obtenidas.
Lo cierto es que en la actualidad, Romina permanece presa en una cárcel ubicada en su provincia natal, mientras que el presunto violador disfruta de su libertad.
Al haber finalizado de leer la crónica “Y parirás con dolor” siento la misma sensación que obtuve la primera vez que me enfrente al caso. Esa incertidumbre de no saber que fue lo que realmente le pasó a esa joven de a penas diecisiete años para hacer lo que hizo. Verdaderamente este hecho logra impactarme y despierta mi curiosidad de querér saber más. Así como también ganas de que la justicia de una vez por todas pueda ponerle un final a esta historia, que tiene muchas victimas y ningún culpable.

Observaciones.
Los matices utilizados en el relato periodístico, da cuenta del camino de investigación realizado por la periodista. No se queda con una sola voz, sino que sale en busca de otras. Un ejemplo, es el relato del supuesto violador, que comenta su versión de los hechos, y se muestra como una victima frente a lo sucedido. Pero aquí cabe destacarse la neutralidad de la escritora, pues no toma partido por ninguno de los dos bandos –Romina versus supuesto violador- sino que con determinadas herramientas de escritura logra contar los hechos acontecidos sin tomar partido. La cronista, deja abierta varias puertas para que sea el lector quien tome partido por alguno de los dos sin intermediarios.

Nunca fui scout

Nunca fui scout
Nota del lector, acerca de la crónica de la alumna Melina Nieto.

Nunca fui scout, y me pregunto ¿Por qué?
Será porque las palabras, reglas, normas, levantarse temprano, hacer una canoa con dos palitos y un pedazo de hilo, no palabras ni tareas que me gusten demasiado. La vida scout, me trae a la cabeza, mucha tierra, algunas picaduras de mosquitos, carpas, toldos y descansar por las noches en una bolsa de dormir porque a los campamentos uno no podría llevarse la cama que tiene en su cuarto.
La vida del scout es muy sacrificada.
A medida que voy leyendo la crónica, pienso que hasta resulta una tarea difícil de imaginar que existan madres que inciten a sus hijos a realizar esta clase de actividades, tal vez sea porque la vía más fácil sea invertir recursos económicos en tecnologías (computadoras, play station, videos juegos, celulares) y ponerlo frente a una pantalla de y de esta manera que se entretengan con los blogs, el chat, o las cadenas de red sociales, que tanto auge han obtenido en este ultimo tiempo, es así que uno tiene a los más pequeños resguardados dentro de las cuatro paredes que encierran el cuarto y no torturan a los padres repitiendo la bendita frase de: “estoy aburrido”.
Es que la realidad que refleja la autora Melina Nieto, es sin lugar a dudas un grave problema, ya nadie tiene demasiados ánimos como para formar parte de agrupaciones de este tipo si no recibe algún tipo de retribución económica, porque si uno se pone a pensar es como trabajar en un determinado horario y tomar la responsabilidad de concurrir los días que la agrupación concuerda, tal vez la perdida de muchos seguidores de esta clase de agrupaciones se deba a que las personas mayores de 18 años no tengan demasiado tiempo para concurrir y el poco tiempos que les queda libre porque deben trabajar, deciden invertido con amigos y en otra clase de actividades, a pesar de que la vida scout no les desagrade, pero como dicen las referentes de las agrupaciones scout cada participante asume un compromiso al momento de formar parte de la agrupación y el mismo se basa en la toma de conciencia que la promesa demanda.
Como dije nunca fui scout, porque siempre tuve el prejuicio de que esa era tarea únicamente para hombres, y que las mujeres debían dedicarse a otra cosa. Cuando tenía unos años menos, consideraba que cada uno nacía para hacer determinadas tareas y que en definitiva yo no había nacido para hacer scout, por eso nunca le insiste a mi mamá para que me llevara. Pero que lindo hubiese sido hacer una canoa con dos palitos e hilo.

Mi Diario del Taller

Mi diario de escritor
Apuntando sensaciones místicas

¿Por qué Horacio y no Pedro, Mariano, Augusto, Damian, Rodrigo, Francisco, Ramón o Patricio?
La decisión de elegir un protagonista para hablar del turismo místico me esta costando, porque aún no puedo dilucidar que es exactamente esta propuesta de hacer turismo místico. Es un tema complejo, novedoso para mí, enigmático por donde se lo mire.
A pesar de mi indecisión, tengo en mi cabeza la crónica que quiero armar y que es lo que quiero contar. De todas maneras, considero que es beneficioso enfrentarse a esta clase de disyuntivas porque enriquece el trabajo de investigación y el propio trabajo de escritura del autor.

Diario crónica

…Ah no no!!! mira Rominita…
Seguramente eso dirán ustedes cuando arranquen a leer estás líneas.

Sábado a la noche de libros, NO de copas…
Es sábado, precisamente el reloj de mi computadora marca la hora 02.41 de la mañana, los que me conocen podrán pensar que esto es una broma, pero aunque usted no lo crea, me encuentro frente a la computadora, manos sobre el teclado, queriendo contar el día que tuve hoy, que en realidad de acuerdo a la hora que es diría: el día que pase ayer.
No había pasado una buena noche el día viernes, me acosté muy tarde, pasada la hora cero, no pude dormir muy bien ya que los calambres volvieron a perturbar mis sueños. Últimamente el tema de “Dormir” se volvió un tema clave en mi vida, por dos cuestiones: por un lado, no tengo tiempo de dormir, esa es la realidad, pues siempre tengo cosas que hacer para el día siguiente y no puedo irme a dormir sin haberlas hecho, por un tema de tranquilidad más que nada, ya que no puedo conciliar el sueño si se que lo podía haber resuelto antes de apoyar la cabeza en la almohada, es como el dicho que dice: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, por tal motivo a veces me acuesto muy tarde y me levanto muy temprano, ejemplo: ir a dormir a las 05.00am y levantarse a las 07.00am, así puedo andar todo un día: casa-trabajo-facultad-casa, es la rutina que me acompaña de lunes a viernes desde el 05 de Julio hasta la actualidad. Por el otro, sacando el tema del tiempo, esta el tema salud, pues si algún día logro ir a dormir en un horario prudente –después de cenar por ejemplo- no me puedo dormir porque los calambres –esos a lo que hice alusión al principio- adoran hacerse presentes en esos momentos de la noche. Aún no visite a mi medico de cabecera para contarle este hecho, pero si esto sigue así haré un huequito para contarle este tema tan particular.
Domingo
En fin, hoy domingo a la madrugada, y me puse a pensar en todo lo que viví ayer, cuando decidí ir a conocer el Museo de Bellas Artes, el cual hasta ayer no había tenido el gusto de conocer.
Recuerdos de un sábado en soledad
El sábado, se presentaba como tantos otros, eran las nueve de la mañana cuando sonó el despertador, entre movimientos de elasticidad para poder arrancarme la fiaca del cuerpo, salí de la cama, me vestí como para poder ir a prepararme el desayuno a la cocina, las voces de papá y mamá ya se hacían sentir en las inmediaciones de la casa. Pava al fuego, yerbero en mano, mate con edulcorante y se vino el primer mate del día para darle la bienvenida a la larga jornada que tenía que afrontar durante el día.
Salí de casa para cumplir con la primera diligencia, camine sin hacer escalas hasta el lugar del encuentro, me reuní con las personas que había acordado, “puse el gancho” y me convertí en locataria de mi nueva casa, y a su vez emancipada. Pasaron los minutos y emprendí mi viaje de regreso a mi casa originaria, la cual aún sigue siendo mi casa, por más que más mude mis pertenencias a otro lugar. Relajada por haber cumplido con al menos algo de las innumerables cosas que debía hacer durante el día llegue a casa. Al ingresar, el almuerzo esperaba sobre la mesa de los Gimenez, junto a la mesa estaban todos los integrantes de la familia –papá, mamá y hermana mayor- que a pesar de que vivimos bajo el mismo techo durante la semana no nos cruzamos, pues cada uno maneja horarios muy distintos y el único día que podemos vernos las caras es el sábado y domingo al mediodía, y para que no se pierda el tema del lazo familiar intentamos estar siempre presente en el horario del almuerzo, el dialogo se torno en base a mi diligencia de la mañana temprano, hubo intercambio de opiniones, hasta que llegó el momento de levantar los platos, lavarlos y fin del encuentro familiar.
Por un momento, pensé en; que bien me vendría una siestita, esas que suelen ser tan reparadoras después de almorzar, sin embargo, el sueño no se hizo presente, y el sol que entraba por la ventana de la cocina, provocaron en mí ganas de ir a conocer el museo de bellas artes para escribir una crónica acerca del lugar.
Cámara de fotos, cuaderno de notas, anteojos para descansar la vista, libreta universitaria, grabador de periodista, lapicera, y demás, fueron algunos de los elementos que guarde en la cartera para ir a conocer el museo. Previamente, averigüé como viajar, que colectivos tomar, donde bajarme y cuando creí que todo estaba en su lugar me largue sin escalas a la gran cuidad, va digo a la Capital.

Sola en Bellas Artes


Sola en Bellas Artes
Crónica de un sábado por la tarde.

Soledad, nostalgia y algo de melancolía era lo que sentía camino al Museo de Bellas Artes. El sol se había adueñado de casi todo el cielo, el calor de la primavera se hacia sentir en la atmosfera. Mientras viajaba en colectivo, podía observar desde la ventanilla mujeres con niños colgados a la cintura soportando el peso de la criatura con una sola mano, mientras que con la otra, sostenían el cochecito para bebes que era ocupado por otro integrante. El colectivo de la línea 129 perteneciente al Grupo Plaza, iba completo, las 28 butacas disponibles para pasajeros estaban todas ocupadas, y desafortunadamente tuve que realizar todo el trayecto que separa Florencio Varela del Correo Central, parada, sosteniéndome del respaldo de uno de los asientos, para no caerme ante una maniobra peligrosa del conductor.
Cabe destacar que el recorrido que realiza el colectivo 129 hasta llegar al Correo Central es bastante largo, pero resulta indispensable llegar hasta ahí para poder hacer combinación con el colectivo 132 que dentro de su recorrido se encuentra el Museo de Bellas artes, el mismo pasa por la puerta de entrada y posibilita la llegada sin tener que caminar algunas cuadras para llegar.

Datos de interés general:
Florencio Varela, se encuentra en el Sur del Conurbano Bonaerense. Los kilómetros, que separan este distrito de la capital Federal son aproximadamente unos 34 y si uno viaja en automóvil el tiempo invertido se traduce en aproximadamente unos sesenta minutos. Sin embargo, los días de semana y en especial en hora pico, la cantidad de minutos suele incrementarse, esto se debe a la gran cantidad de: autos particulares, transportes públicos, camiones, taxis, mini buses, etc. La lista mencionada anteriormente, produce serios problemas de tráfico todos los días, son cada vez más y las calles siguen siendo del mismo ancho y largo.

Mi trayecto en colectivo medido en tiempo:
Tomé la decisión de ir a conocer el Museo de Bellas Artes un día sábado. El tiempo que demoré en llegar desde Florencio Varela hasta al Correo Central, fue de cincuenta minutos. O sea que tarde diez minutos menos de lo habitual, digo habitual porque de lunes a viernes tengo que hacer el mismo recorrido para poder tomar la línea de subte B y así arribar a la zona de Palermo donde trabajo.

Siguiendo con el recorrido:
A fin de cuentas llegué a la primera fase “Correo Central”, caminé hasta la parada de colectivos de la línea 132 y al cabo de unos veinte minutos arribé en el edificio “Museo de Bellas Artes”. Hice un paneo general de la gente que se encontraba sentadas en las escalinatas, el calorcito primaveral continuaba haciéndome compañía, el reloj marcaba las dos de la tarde, y sola me inmiscuí entre las personas que se daban cita en aquellas escalinatas para introducirme en el Museo en busca de construir un nuevo recuerdo.
Lo que primero que se me vino a la cabeza fue, que para ser un día tan primaveral había demasiada gente en el recinto. Luego me causo algo de sorpresa ver la cantidad de adolescente que había la puerta principal. Sin embargo, los que me veían ahí ¿También pensarían eso de mí?. En fin, como era la primera vez que ingresaba al Museo lo primero que hice fue seguir a una congregación de personas extranjeras, entre ellos se podían visualizar: Ingleses, coreanos, chinos, japoneses –debo confesar que no se bien que rasgos físicos distinguen uno de otros, para mí son todos iguales-. Me agrupé a ellos, sintiéndome una extranjera más del grupo, aunque claramente desentonaba con mis rasgos y la vestimenta, de todas maneras me sentía que era tan visitante como ellos. Sin dudar, me hice parte del grupo, y recorrí el primer salón de exposiciones. Un calido, guía comentaba acerca de los cuadros que colgaban de las paredes blancas. Todos prestaban atención y no interrumpían el relato. A lo lejos una voz en off irrumpía el silencio y la concentración de la congregación visitante: “por favor no se apoyen en las obras” repetía sin previo aviso, tanto en castellano como en inglés.
Mientras escuchaba al guía, pensaba en que habrán hecho los personajes que reposaban en aquellos cuadros quietos, que recobran vida en el recinto gracias a un artista que mediante un pincel, un pedazo de lino y una tabla con pinturas de diversos colores le otorgaron vida inmortal a personas que ahora se encuentran con nosotros en el recinto vivos pero encerrados dentro de un cuadro, iluminado por una luz tenue que no desentona con la estética del lugar.
Giro mi cabeza y están ahí conmigo, haciéndome compañía en medio de mi soledad. Reviviendo el momento que se encierra en el cuadro, cada cual respeta el lugar que ocupa, los personajes en su lugar y yo como espectadora me maravillo con cada uno que miro.
El guía siempre mantiene el tono de voz a un mismo nivel. Habla de cada cuadro como si fuera la última vez que lo fuera hacer. Se dirige hacia los presente con aires de que solo el es el único que sabe realmente la historia de cada cuadro. Decidí separarme del grupo, y experimentar por mi misma los demás pisos, que según el mapa que tome en la entrada daba la pauta de que había. Casi como que en puntitas de pie, sin hacer ruido, intentado pasar como desapercibida, desaparecí del grupo y me sumergí nuevamente en mi soledad.
Al seguir con el recorrido, la sensación que sentía era: “Ya pase por acá”. Demasiados cuadros, muchas puertas, poca luz y diagonales que desorientan pero uno se deja llevar, los pasos sin pedir permiso van haciendo camino al andar, provocando ir transitando por el lugar sin uno darse cuenta de cuanto es lo que camino ni cuanto el tiempo que invierte.
No se si seguir, no se que más habrá, los cuadros expresan demasiadas figuras, uno tras otro, no dan lugar al respiro. Muchas personas intentan analizar, se posan frente el cuadro, intentando ver más allá de lo que pueden ver. Pienso, en si cruzo aquella puerta ¿Qué voy a ver? Y de pronto la sorpresa. El pabellón numero uno, es oscuro, con pinturas que reflejan la década en la cual Cristo era crucificado en la cruz.
La sensación de que te perdes esta siempre presente. Recién la Iglesia más tarde figuras sin sentido. Antes cuerpos torsos desnudos, ahora mujeres con vestidos de época. Oh casualidad vuelvo al mismo lugar por donde entre, y me pregunto ¿Por qué estoy de vuelta acá?
El color rojo, mezclado con tonos oscuros.
Saliendo del sector, denominado pabellón numero uno, me introduzco en otro sector del museo “Humanismo, poesía y representación” en el cual un plasma de aproximadamente unas 36 pulgadas acapara las miradas de los visitantes. Observo que en el mismo se reproducen imágenes de las inmediaciones del museo. El piso vibra y pareciera ser la parte “VIP” del museo, por el plasma, la música de fondo que hay y los por los raros peinados nuevos de la gente que mira los cuadros y analiza la intencionalidad del artista de manera grupal, intento oír algo pero se me hace imposible.

Dato curioso:
En el sector VIP, una radio de marca Sony de los años ochenta irrumpe dentro de la estética del lugar. ¿Qué raro no?

Sola:
Aún no puedo saber porque vibra el piso. Entonces considero que debo sacarme la duda con los que más saben. Me acerco al señor de seguridad, y le pregunto: disculpe, ¿es mi sensación o en esta parte del lugar vibra el piso?, mirándome me contesta que si -efectivamente el piso vibraba-. Para explicarme el fenómeno, me dio una explicación tan compleja, que hoy posicionada frente a la computadora no recuerdo el exactamente el por qué.
Saliendo del sector “VIP” al pabellón con obras exclusivamente realizadas por artistas argentinos. Infaltable el gaucho, caras tristes, animales muertos, facón en mano, la costura, etc, son algunas de las escenas que dan origen al pabellón "Yo argentino". "
Yo sola en bellas artes" y el pabellón argentino teje en mí tristeza y más soledad.
Saliendo de mis pagos, ingreso al sector donde descansa el Arte Precolombino, y sin lugar a dudas la música que logro escuchar adentro de aquel pabellón me gusta más que las obras que puedo divisar. Al salir, me vuelvo a encontrar con el grupo de extranjeros con el que me uní al principio y temo que se den cuenta de que soy yo, la chica que estaba pero que de golpe desapareció. Por eso atino a escabullirme entre la multitud para no ser reconocida. El guía continúa con el mismo ímpetu en la voz con que de hace dos horas atrás. El hecho de haberme encontrado nuevamente con el mismo grupo me di la pauta de que ellos ya estaban finalizando el recorrido por el Museo y yo sentí lo mismo. Hice un paneo general del recinto, divise la puerta de entrada, y salí sola del Museo de Bellas Artes.



Moebius


Moebius

¿Y si hacemos playa en Mardel? Pregunto Gabriela. A lo cual Romina respondió: -No… déjame acá que estoy bien, siento que la edad ya no me da para hacer boliche de noche y dormir en la playa de día, a mí dame una camita, un baño limpio, tenedor y cuchillo para comer en plato, el sandwichito de jamón y queso dejaselos a los más pibes-. Así nació la idea de hacer un viaje poco convencional, de la mano de personas poco convencionales, realizando actividades también poco convencionales. La propuesta de recorrer la geografía argentina, realizando un viaje místico.
En la actualidad muchas son las agencias de viajes que se dedican a ofrecer paquetes turísticos para disfrutar de determinados destinos a los cuales se los denomina místicos. Así como también religioso o espiritual.
Dios los cría y el viento los amontona, es una expresión que puede reflejar en cierta manera los grupos que se conforman para vivir la experiencia de un viaje místico. Al inicio de cada viaje, a modo de ritual, las personas involucradas se constituyen en un cuerpo único mediante una oración espontánea que cada participante hace explicita antes de comenzar el recorrido. El propósito es conformar una sola mente, un solo corazón, sería un sembrar la semilla de luz en nuestra tierra, para que los ilumine a lo largo del recorrido y de esa manera alcanzar la instancia más apabullante del “ser” el re-encuentro frente a frente con la esencia de uno mismo. Cabe destacar, que las experiencias vividas dentro de los grupos son individuales, cada cual se apropia del lugar según su interpretación, su forma de ver y de percibir el mundo. Esta actividad esta a cargo de los guías que acompañan a los grupos, ellos interactúan y orientan al grupo en cuanto al rito de iniciación.
Referentes del turismo místico, consideran que resulta indispensable la sincronicidad de las acciones para la programación de un viaje místico, desde su comienzo hasta su fin. La conexión entre determinados fenómenos o situaciones de la realidad que se van entrelazando sin que nosotros lo programemos, responde a la sencilla razón lógica causa-efecto y esta es la que va guiando nuestro camino permitiendo estar en el momento justo y en el lugar indicado.
Horacio, es un refente del turismo místico, un guía espiritual. Él y su esposa, conforman desde hace veinte años, una pequeña empresa dedicada al turismo místico en argentina. Ana y Horacio comentan que esta clase de turismo es poco convencional, y que las personas que acuden a realizar la travesía lo hacen guiados por la intención de descubrir que hay más allá de lo cotidiano.
. Partiendo de la base de que el turista no realiza un viaje tradicional, sino que es una manera diferente de recorrer lugares de la naturaleza pero desde otra perspectiva, intentando ver que hay más allá de lo que pueden ver nuestros ojos. Los que saben acerca del turismo místico dicen que esta clase de viajes parte de una necesidad individual de conectarse con la esencia de uno mismo.

Como contratar este servicio
Quienes gusten de esta experiencia no encontrarán su oferta en agencias de turismo sino que deberán aguardar a que la “sincronicidad de las acciones” los encuentre y los lleve a los guías que los acompañarán en el recorrido. Sin publicidad ni promesas que podrán quedar incumplidas, se llega a los guías a partir de una cadena de recomendaciones que se genera gracias a la comunión de aquellos que están en el mismo camino. Se debe tener en cuenta que el valor a nivel económico de esta experiencia depende de la calidad del viaje que uno desea realizar, hay destinos místicos en las afueras del país, ejemplo el camino del inca en Perú, efectivamente los costos requeridos se incrementan para poder llegar hasta ahí.
La empresa de Horacio y Ana, no emite facturas del tipo A, B o C a sus clientes. Si que los viajes y estadías se conforman de palabra, el turista recibe a cambio del dinero entregado un recibo con firma y sello del dueño de le empresa, en este caso de Horacio, que da cuenta del monto en efectivo recibido y de puño y letra deja asentado los servicios que recibirá a cambio. Horacio, considera que su agencia de viajes no es un negocio exclusivamente económico, y si se el fin único fuese conseguir dinero dejaría de ser una actividad “espiritual” para pasar a ser “comercial”.
Los integrantes de este microemprendimiento consideran que son guías espirituales, que posen una fuerza interior, que no todas las personas la tienen, por eso se agruparon y ya hace algunos años llevan adelante este proyecto. Tal es el caso que por medio del boca a boca y sin propagandas en medios masivos de comunicación, se contactan con sus futuros clientes, ya sea porque los que vivieron la experiencia previamente llevan a sus conocidos a que visiten la empresa de sus guías espirituales, o bien porque esta dentro del circulo de allegados o conocidos de los dueños de esta empresa que se denomina “anticomercial” y si espiritual. La moraleja de este párrafo es contundente: Una manera sana de evadir impuestos.


El subterráneo
Sentados en la cocina de un consultorio medico, tomando unos amargos bien calientes, degustando una tarta de manzana, ubicados al borde de una mesa rectangular de algarrobo. Horacio me explica que él le dice Moebius a esto del turismo místico. Lo llama así porque Moebius era el nombre de una película argentina filmada en el año 1950 cuando la topología hacía furor en el mundillo de la Ciencia Ficción. Gustavo Mosquera, uno de los pocos hacedores de cine en la Argentina se animó a incursionar en el género en aquella epoca, por eso comenzó a narrar el guion de la pelicula “Moebius”. La historia da cuenta de un subterraneo, con más de treinta pasajeros, que desaparece como por arte de magia del circuito cerrado de las vias porteñas. La tarea de búsqueda queda a cargo de un topólogo, que no consigue dar con el diseñador de aquel subte hasta que, con la ayuda de una niña, consigue entrar en carrera hacia la revelación final.
Los protagonistas de la historia logran darse cuenta que el subterráneo no había sido robado, ni destruido, ni desarmado, sino que simplemente había pasado hacia otra dimensión. Te das cuenta, los tripulantes de aquel subterráneo pasaron a realizaron un viaje hacia otra dimensión. Horacio, un referente del turismo místico, me ilustra con este ejemplo, lo que es realizar un viaje de estas características.

Un medico por favor.
La diversidad de costumbres en nuestras regiones son ricas en culturas y creencias. Existen lugares muy concurridos por los turistas que gustan de experimentar nuevas experiencias, y se obsesionan por practicar ritos culturales del tiempo de los incas.
El "Turismo Místico" o "Espiritual", el que se basa en el desarrollo de la persona utilizando, generalmente, los conocimientos ancestrales y elementos naturales. La propuesta de esta clase de turismo es un turismo alternativo. Invita a vivir sensaciones diferentes, a trascender la materialidad para descubrir qué hay más allá de lo que pueden ver nuestros ojos o tocar nuestras manos. La idea de este viaje es abrirse al mundo de las propuestas, distenderse y dejarse llevar por los enigmas que los lugares señalados como místicos ofrecen. Trasladarse hacia otra dimensión, alejarse de lo terrenal para conocer lugares desconocidos, a los cuales sólo se ingresa por medio de la energía de la naturaleza y de la que cada uno genera mediante sus ansias de experimentar nuevas sensaciones y de encontrar un verdadero equilibrio espiritual.

Lugares
Existen lugares místicos creados por naturaleza y aquellos creados por la mano del hombre. Estos últimos tiene lugar en Buenos Aires. Pero esa información solo se baraja entre los que conforman la logia que trabaja investigando las energías devenidas del más allá.
Sin embargo, sin ser parte de esa logia, Horacio me comenta que un lugar místico creado por la mano del hombre es La Floralis Genérica, que se encuentra en la plaza Naciones Unidas de Buenos Aires, sobre la avenida Figueroa Alcorta, frente al Museo Nacional de Bellas Artes y al lado de la Facultad de Derecho. La escultura exclusivamente diseñada de aluminio y acero, posee vórtices energéticos, que son fuerzas que producen manifestaciones que algunas personas pueden percibir, ubicados alrededor del monumento, permitiendo al turista renovar las energías, déjandose llevar por la belleza del monumento.
Así mismo, la Laguna Samborombon, aunque un poco más alejada de la Capital Federal, en la localidad de Castelli (a 38 Km) es un sitio de concentración de aves acuáticas y migratorias. Refugio de especies amenazadas. Ofrece la tranquilidad que inspira el contacto con el agua y la tierra, este no fue creado por las manos del hombre si que la naturaleza lo doto de una especial energía.
Los centros energéticos más visitados en la Argentina, se encuentran en Tandil, en la provincia de Buenos Aires; Tafí del Valle en Tucumán; Campo del Cielo en Chaco; Parque Provincial Aconcagua, en Mendoza; el Cerro Uritorco, en Capilla del Monte, provincia de Córdoba y Puerto Pirámides, anclada en la Península Valdés, y Lago Puelo, ambos en Chubut.
Al inicio de cada viaje, a modo de ritual, los viajantes se conectan “en un cuerpo único” mediante una oración espontánea que proponen y dirigen los guías, como hemos marcado anteriormente. Se busca que la energía de la naturaleza los acompañe durante el recorrido para alcanzar el reencuentro con la propia individualidad y con el entorno, según cada interpretación, cada forma de ver y de percibir el mundo. Sin está oración previa el recorrido sería como uno típico vendido por cualquier agencia de viajes.

Mala información
La gente esta habida de esta información, me dice indignado Horacio, no hay información sana con respecto a está clase de turismo, hay mucha información trucha, doblada. Aparte es muy jodido cuando la gente te sigue creyendo que sos Dios, y hay gente que se la cree, y si se llegas a ese momento entonces ahí se pudre todo. Todos somos seres humanos tenemos defectos y tenemos virtudes, el que se la cree fue. Mira te doy un ejemplo, de lo que me pasa a mi, hay personas que realizaron viajes conmigo y opinan que yo les cambie la vida, pero yo intento explicarles que no fui yo quien hizo eso, si no el lugar, las energías positivas que fuimos invocando en cada trayecto, la luz transmitida por los dioses, las ganas que le pusieron a cada actividad propuesta para invocar las fuerzas del más allá. Todo eso es lo que le permite a cada persona encontrarse con la verdadera esencia de uno mismo.
Desde siempre la sabiduría de los sanadores, han sanado enfermedades sólo utilizando la naturaleza y su energía. Hay algunos casos que se han demostrado científicamente y otros quedan en el anonimato. Algunos de los curanderos o sanadores lo hacían y lo hacen sin fines de lucro.
Con el tiempo, utilizando la misma mística y conocimientos de la madre tierra, algunos grupos de personas han formado campamentos o lugares turísticos que reúnen distintas técnicas de sanación, ya sean enfermedades o superación personal. Junto con esto, también ofrecen algunos pasatiempos como rafting, cabalgatas o escaladas, dependiendo del lugar geográfico.
La mayoría de estos sitios se encuentran en Latinoamérica, México, Brasil, Ecuador, Perú y Chile, entre otros.

Consejos finales
Horacio me dice que desconoce los orígenes del turismo místico en argentina, y que en lo personal siempre se dedico a estudiar temas relacionados a la metafísica, desde chico siempre tuvo curiosidad por querer saber que hay más allá de lo que podemos ver, y se nota que efectivamente es así porque el brillo que observo en sus ojos denota lo que me hace saber.
Algo que siempre le digo a mis compañeros de viaje (a los clientes) antes de realizar cada viaje, es que resulta imprescindible dejar de lado los prejuicios y dejarse llevar por las energías que los lugares, señalados como místicos, ofrecen. Las expectativas no son bienvenidas, lo ideal es “la no espera”, el dejarse sorprender por las manifestaciones energéticas de los lugares. Esa es una clave para consagrar el éxito de Moebius.
Creo que fue la sincronicidad de las acciones lo llevó a Gabriela y a Romina a contactarse con la empresa de Horacio y así planificar un viaje hacia otra dimensión para la temporada de “verano 2009”, las situaciones se fueron entrelazando, los hechos concordando y finalmente las chicas estarán ingresando en la travesía el 12 de enero del próximo año.


Publicado en la carpeta de trabajo del bloque 2,
de la materia Seminario y taller de escritura,
Octubre 2008.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Opinión "Crónica"

...En una crónica uno debería poder disfrutar de la lectura, no sólo por la necesidad de la información sino por el gusto de asomarse a ese mundo...
Carolina Reymúndez
Libro; La Argentina Crónica
Uno puede llegar a imaginar que leer una crónica es solo centrarse en un hecho que ya paso, informarse y culminar la lectura sabiendo que sucedió finalmente. Sin embargo, la frase anteriormente citada, nos ofrece la posibilidad de reflexionar que podemos disfrutar informándonos por el simple hecho de poder asomarse a ese mundo que ellos -los escritores- describen para hacernos sentir parte de la historia.

Crónica Nocturna

Observo una puerta abierta, el silencio se hace presente, aulas vacías, luces apagadas, pocas voces, puertas que se cierran, pasillos vacíos, personas que se despiden hasta un nuevo encuentro y de pronto un piano a lo lejos irrumpe en medio del lugar, no se bien de donde viene pero lo escucho, así como también logro oír pasos, pasos en medio del largo y amplio pasillo el cual conduce a la puerta de salida de la Universidad.