domingo, 2 de noviembre de 2008

Evento Universitario




Crónica de un evento radiofónico

Era un martes de octubre y el calor se hacia presente en la atmosfera. El subte de la línea B del área Metropolitano, el que realiza el trayecto Leandro N. Alem - Los Incas, transpiraba de igual manera que los pasajeros que transportaba. A pesar del aire acondicionado que el transporte público posee en su interior aquel espacio se había transformado en un sitio imposible de permanecer. En la estación Malabia, más gente, ¡Oh no!. La muchedumbre me molestaba casa vez más, los cuerpos sudados de las personas rozaban mis brazos descubiertos, producto de la remera sin mangas que llevaba, cada vez que se acercaban a la puerta. El motor frena y llega a la estación Ángel Gallardo, sube más gente, ¿pero cuando baja alguien?. Gente, calor, más gente, poco aire, más gente, estación Medrano, caras de cansancio, estación Carlos Gardel, más gente, y en mi interior me pregunto ¿Cuánto falta para llegar a Leandro N. Alem?. Llegamos a Pueyrredón, ¡perfecto después Pasteur! y la gente comenzaba a transitar para el lado de la puerta. El calor seguía presente, firme junto al pueblo, esa situación me iba irritando casa vez en mayor grado, pero ya quedaba menos. Callao y la estación Uruguay pasaron fugazmente. Sin embargo, el bolso de color naranja que llevaba colgado de mi hombro había incrementado su peso misteriosamente, pero me convencí de que era producto del calor que no cesaba en aquel vagón. De pronto logré escuchar de fondo la voz aguda del maquinista del vagón diciendo: “próxima estación Carlos Pellegrini, combinaciones con la líneas A y C”.
Fue inevitable que en mi mente resonara: ¡Perfecto, se bajan todos! La respuesta a este hecho es que el recorrido que tiene la línea B ofrece la posibilidad al usuario de optar por hacer combinación con otros transporte públicos (subte, tren, colectivos) en la estación Carlos Pellegrini, por eso la mayoría de las personas se baja ahí, es una rutina que siempre se cumple, el subte se vacía en Carlos Pellegrini.
Finalmente el subte quedó con mayor espacio físico para acomodarse mejor y llegar sin tanto mal humor al correo central. El colectivo de la línea 159, B/G (letras de color negra) es el que espero todos los días se semana para llegar a la puerta de ingreso de la Universidad Nacional de Quilmes. Aquel martes de tanto calor, me aguardaba un evento universitario que tenía lugar en el salón auditorio. Era un evento que se disponía a hablar acerca de las radios comunitarias, todo estaba organizado, arrancaría a las 20.00hs con una extensión máxima de dos horas (según el personal organizador). En lo personal mi objetivo era llegar antes de que los expositores comiencen a hacer pública su opinión acerca de las radios. Y afortunadamente fue así.
Llegue antes de lo esperado, eran las 19.30 cuando el encuentro estaba programado para las 20.00, por eso tuve tiempo de pasar por el buffet, coca-cola y un árabe de jamón y queso fue la merienda de aquella tarde.
Mientras terminaba la merienda el horario estipulado del encuentro se acercaba. Pasaban los minutos y me encontraba ubicada en la puerta del auditorio, allí intentaba focalizar mi mente en el tema de aquel encuentro, me preguntaba ¿Qué era realmente la Comunicación Radiofónica Comunitaria? pero no sabia que responderme.
En la puerta de ingreso al auditorio divise a algunos compañeros de cátedra y a los expositores aquellos que el programa informaba que serían los voceros del encuentro. De los nombres de los expositores solo conocía a dos, a Celia Güichal (quien auspiciaría de moderadora en aquella mesa de expositores) la cual es mi profesora de la materia taller de escritura y Oscar Bosetti, profesor de la materia radio I y del taller permanente radiofónico, ambos de la universidad. Los salude tímidamente para pasar desapercibida, y ellos me devolvieron el mismo gesto.
Las 20.00hs marcaba el reloj, y yo ya estaba ubicada en una de las butacas del recinto. La presentación fue por parte de la moderadora Celia y luego le cedió la palabra a quien, según mi perspectiva tenía la voz de autoridad entre los expositores, digo por su curriculum, por llevar la cátedra universitaria de radio y por la cantidad de trabajos radiofónico que realizo en diferentes formatos, y presento en medios masivos de comunicación acerca de las radios comunitarias en argentina.
Bosetti comenzó su discurso diciendo algo tan simple, pero tan cargado de sentimiento que me hizo sentir contenta de estar un martes de tanto calor en aquel lugar. Con cuaderno, lapicera y grabador en mano escuchaba lo que el profesor decía intentando captar la intencionalidad de su discurso y de paso intentar esclarecer mis dudas con respecto a la Comunicación Radiofónica Comunitaria.
“A pesar del enamoramiento, apasionamiento, y del vivir detrás de las radios que uno personalmente pueda tener, me parece que no esta nada mal incluir cuando se habla de practicas culturales a este medio que tiene todo por hacer, mas allá de las experiencias que los compañeros en un rato más van a desarrollar”. Con estas palabras arranco el evento.


Perfil Oscar Bosetti:
El profesor Oscar Bosetti hablaba de su apasionamiento por la radio y así fue que me enganche con el discurso de la mesa. Cabe destacar que en lo personal tengo un especial agrado por los discursos del profesor, considero que no hace falta que este haga alusión acerca de su gran amor por el medio radiofónico, creo que ese sentimiento se le dispara por los poros. En sus cátedras siempre se dirige al grupo con claridad y soltura. Este profesor posee una curiosa particularidad, siempre que hace referencia a una temática, ubica al oyente (en este caso al publico que escuchaba atento en el auditorio) lo contextualiza, ya sea haciendo referencia a fechas importantes o con autores importantes, eso habla de su capacidad de su capacidad intelectual para hablar de distintos temas. En este caso en su exposición hizo lo anteriormente citado, en su breve intervención cito al autor Bertolt Brecht, autor de la década del XX que se dedico a estudiar a los incipientes medios de comunicación, entre ellos a la radio.

Escenografía:
Cuatro sillas, una mesa rectangular, cuatro carteles con nombres identificatorios correctamente ordenados, cuatro copas, cuatro botellas de agua de la marca Dasani, era la decoración de la mesa que permanecía sobre el escenario del auditorio.

Voces:
“Que mejor que las personas que trabajan en las radios comunitarias se puedan mantener con el trabajo que hacen”, decía Miguel Vidal cuando le toco su turno de exponer. El Pertenece al equipo de FM Compartiendo 89.7, la radio de la Fundación Farinello y además es miembro de la Mesa Nacional del Foro Argentino de radios comunitarias FARCO. Un muchacho de aspecto sencillo, que al igual que el profesor Bosetti utilizo términos del corazón para dirigirse acerca de la temática de las radios comunitarias.

Y el evento llegaba a su fin:
Los minutos pasaban, los expositores mantenían el orden previsto, la moderadora ordenaba el debate. Las dudas fueron contestadas cuando finalizaron las intervenciones de cada integrante de la mesa, el micrófono iba y venia entre el publico presente que formulaba preguntas.
Eran casi las 22.00 horas cuando la moderadora de la mesa de debate dio por finalizada una de las dos jornadas acerca de los procesos comunicacionales y practicas culturales que tuvieron lugar el mes de octubre en el auditorio de la Universidad Nacional de Quilmes.

Publicado en la carpeta de trabajo del bloque 3
de la materia Seminario y taller de escritura,
noviembre 2008.

Una historia entre el y yo

Cuento a partir del azar
Era un primero de enero del año 2005, me detuve a observarlo. Su estado era ausente. Su mirada perdida. Sus pensamientos invadían el aire de San Rafael Mendoza. Yo simplemente lo miraba atónita frente a sus hojas de color celeste que reposaban sobre una mesa, de aspecto desgastada por el paso del tiempo. Su presencia en aquel cuarto pasaba desapercibida. Ni siquiera imaginaba sobre que estaría escribiendo, con la música de fondo repitiendo en su estribillo “eres la copa rota, el mar en que me adentro”, sin embargo me inspiraba tranquilidad. El me transmitía serenidad.
Muchas veces, estuve casi a punto de decirle todo lo que pensaba acerca de su aspecto abandonado. Pero la inseguridad me invadía cada vez que lo intentaba, por que siempre me cuestionaba preguntándome ¿Qué pensaría Don Santos Pinchura si le decía algo acerca de su persona? No tengo el derecho ni el poder para hacerlo, no es ético, no puedo, no me está permitido.
Cuando me acercaba hacia él para ofrecerle, la rutinaria taza de café negro, la cual ingería a diario mientras escribía, su perfume a base de miel, se inmiscuía por los orificios de mi nariz, haciendo palpitar con gran fuerza mi corazón triste y solitario.
El me atraía. Pero exactamente, no se bien cual era el motivo. No sé si era por la sencillez con la cual se dirigía a mí, pidiéndome que le acercara una u otra cosa a su taller. Tampoco sé, si era aquella mirada de ojos claros y transparentes, la cual me inspiraba una nostalgia suave y duradera que permanecía en mi mente por largo tiempo.
En si, no tengo, claramente definido que clase de atracción sentía por aquel hombre de cuarenta y pico de años, que se resguardaba todas las tardes en su taller, cubierto por hojas de múltiples colores, creando mundos imaginarios, contando historias comunes. Y el cual, lo único que tenia que hacer para que yo estuviese a su lado, era hacer sonar su campanilla de plata, y yo estaría inmediatamente diciéndole, necesita algo señor.

A oscuras

Cuento a partir del azar
Era la madrugada del 1 de Enero en la provincia de San Rafael Mendoza. Don Pacho Pinchura una vez más recibía el año nuevo embebido en soledad. Sentado bajo la penumbra de la cocina, escuchaba el bullicio del vecindario, al cual tanto detestaba, y más lo detesto aquella noche en que escucho mil doscientas veces y a un volumen altísimo, tanto como para hacer vibrar los vidrios de aquel cuarto,…”eres la copa rota, el mar en que me adentro”… una y otra vez,…”eres la copa rota, el mar en que me adentro”… se escuchaba cantar especialmente a los más jóvenes con tonos eufóricos, producto del alcohol se podría pensar. Lo cierto es que cuando llegaba el estribillo, Don Pacho Pinchura hacia fuerza con las palmas de las manos contra los oídos para no escuchar la insoportable frase,…”eres la copa rota, el mar en que me adentro”…
Es que la fama de mal tipo, borracho y golpeador, lo habían separado por completo a Don Pacho Pinchura del trato social con el barrio. Por eso, aquella casa permanecía a oscuras en todos los momentos del día, no importaba si había sol o luna, las luces eléctricas nunca se encendían, a pesar de que allí pasaba sus días un hombre de setenta y dos años al cual la vida le había jugado una mala pasada.

La última cena




Cuento a partir del azar

Cuando abrió la puerta llovía intensamente en la provincia de San Rafael Mendoza. Santos Pinchura pensó que las gotas arruinarían su hermoso traje Armani. Tampoco le agradaba la idea de llegar empapado a la fiesta ofrecida por su mejor amigo. No quería resfriarse ni quedar como un pollito mojado. ¿Qué pensarían las mujeres de él cuando lo viesen así? Por ello, dio media vuelta y tomo el paraguas del baño.
Estaciono frente al salón y salio como un rayo corriendo hacia la entrada. Le dijo su nombre al Mestre y se inmiscuyo entre los invitados.
Miro a su alrededor y lo primero que llamo su atención fueron los arreglos de las mesas y las sillas que inundaban el salón. Debían ser producto de una ardua labor. Lo descolocaba un poco la música que de fondo se escuchaba: “eres la copa rota el mar que me adentro” decía el estribillo, era una canción tan triste que el corazón se le estremeció de golpe.
Minutos después, luego de haber dado sus felicitaciones a su amigo y a la esposa de este, sintió hambre. Se dirigió a las rebosantes mesas de comida y tomo dos presas de pollo y una copa de vino Blanco. Se sentó en las delicadas sillas, tomo los cubiertos y ataco. El sabor era verdaderamente delicioso, casi indescriptible. Perdidos en sus pensamientos comenzó a sentir que algo obstruía en su garganta, cada vez con mayor fuerza. Se levanto de repente puso sus manos en su garganta como ahorcándose a si mismo ante la mirada atónita de los invitados. Su cuerpo sin vida cayo unos pocos segundos después al lado de la mesa un primero de enero de 2005.

Mi diario de escritor

Que tienen en común, Celia, Oscar, Diego y Cristian. Es qué ellos se reunieron un martes del mes de octubre en la Universidad Nacional de Quilmes para hablar acerca de las radios comunitarias.
Fue una de las dos jornadas de charla debate acerca de Procesos Comunicacionales y Practicas Culturales que tuvieron lugar en el auditorio de la universidad. Un evento planificado por el departamento de comunicación de la Universidad.
Mi profesora, Celia Güichal estuvo como moderadora de la mesa integrada por tres personalidades del mundo radiofónico. Por eso la cátedra del taller de escritura del área de la Licenciatura en Comunicación Social, aquella tarde se mudo al auditorio.
Bajo una consigna optativa de escritura tome apuntes, escuche las posturas de los expositores, y pasada las 22.00 horas volví a mi casa pensando en que trabajo de escritura me convenía hacer. Las posibilidades eran tres: una nota de opinión, una crónica o un relato ficcional, en realidad me tentaba más este ultimo, pero no se me ocurrían los diálogos, ni siquiera los personajes. Por eso, tome la decisión de elaborar un relato desde la salida de mi trabajo hasta arribar a la universidad, pasando por las intimidades de la jornada comunicacional hasta si fin.

Entre Hermanas

Entre hermanas

Cuento a partir de
un sueño

Paredes desgastadas por el paso del tiempo, encierran una zona del terreno. En la cual se pueden divisar algunas manchas blancas sobre la pared de cemento que aparentan haber sido pintadas en algún momento. Los utensilios opacos colgados por ganchos de hierro, intentan brindarle una ambientación a lo que ellos llaman cocina.
Allí, se encuentran, Prudencia y su hermana Ana María, dándole las últimas puntadas a la manta que estaban armando juntas.
Las dos visten pollera amplia, con volados. Ana María de color rojo intenso, con flores, combinada con una camisa de color azul, de botones pronunciados de color rojo, los cuales hacían contraste con la camisa. Prudencia, en cambio, viste una pollera de menos amplitud, de color pastel, con una camisa salmón, en su cuello una cinta de raso blanco, formando con ella una mono, el cual ayudaba a mantener la camisa cerrada.
Ana María, estaba sentada de manera erguida sobre una de las sillas de mimbre, sus piernas se encontraban completamente cubierta por una de las puntas de la manta. Mientras que la otra reposaba sobre las piernas de Prudencia, ubicada justo enfrente de su hermana.

ANA MARIA - Si Prudencia, cuantas veces querés que te repita lo mismo, los hombres no son lo que parecen, te muestran una cara y cuando ellos se dan cuentan que estas re enganchada ¡chan! se viene el zarpazo te toman en sus brazos, se sacan las ganas...- (En ese momento Prudencia es interrumpida por el tono exaltado de su hermana, la cual pregunta con aire de no saber de lo que esta hablando Ana María.)
PRUDENCIA - ¿Que ganas? (pregunta Prudencia con rostro de sorpresa, haciendo honor a su nombre)
ANA MARIA – Esa (diciéndolo en vos alta, con intenciones de que su hermana entienda lo que ella quiere decir) que parece que a los hombres le fluyen cuando ven un par de curvas femeninas desplazándose por la calle, y ni te cuento cuando esas curvas están dentro de un pantalón de hombre, de esos que usaba papa para ir al campo de los Ordoñez. Si los hombres ven eso… mamita ¡¡¡agárrate Catalina diría la abuela!!! (dice esto en tono de broma)
PRUDENCIA (En tono inocente) - Pero, yo una vez me puse un pantalón de hombre para acompañar a papa y recuerdo que a los hombres no les vi nada, digo ni ahí pude ver las ganas, yo intento ver algo, pero...
ANA MARIA (Con aire de superada dice) – Hay, hay, hay Prudencita, a veces pienso que nunca compartimos el mismo útero. Es como yo digo, sos adoptada, sos adoptada (Continúa diciendo esta última frase en vos baja, mientras Prudencia intenta defenderse ante la frase hiriente que repite su hermana)
PRUDENCIA (Dando un grito y mirando fijamente a su hermana) - ¡Basta! (lo dice en tono de resignación) me lo voy a terminar creyendo.
ANA MARIA (Su hermana escucha lo última palabra dicha por Prudencia y contesta) – Y hermanita, mal no te vendría, si, si, mal no te vendría (En eso Prudencia dice con vos entrecortada)
PRUDENCIA – Que no tengamos el mismo carácter, no significa que no seamos hermanas (inmediatamente Ana María dice)
ANA MARIA – Claro, claro, pero parece que no entendes bien castellano. Muchas veces te dije, no, mejor dicho te he suplicado que no pusieras los ojos en Francisco. ¿Te lo dije o no? (pregunta, mirando fijamente a Prudencia).
PRUDENCIA – Si me lo dijiste (contesta con la cabeza mirando hacia el piso)
ANA MARIA – Y entonces, contéstame por que no me hiciste caso. Mírate como estas ahora, todo el día pensando en ese don nadie, que no tiene un peso partido al medio, que lo único que hace es ensuciarse en la fabrica de Don Nuñez. (lo dice manteniendo siempre un tono desafiante y a la vez perturbador para Prudencia, la cual, debía escuchar siempre el mismo discurso por parte de su hermana, quien no soportaba la idea de que ella anduviera con un muchacho de clase inferior a la de ellas. Esta situación traía aparejado la infelicidad de Prudencia, porque siempre terminaba discutiendo con su hermana por defender a capa y espada el amor que sentía por aquel muchacho humilde de mirada serena llamado Francisco). Ahora no sé que le vas a decir a Mamá cuando te pregunte donde estuviste en el horario del almuerzo.
PRUDENCIA – No se, veré que me sale en cuanto me lo pregunte. (Contesto Prudencia mirando hacia el reloj de pared colgado sobre una estantería de madera oscura, envuelta por una completa colección de libros de cuentos que coleccionaba su difunto padre).
En esos momentos, ni bien Prudencia menciona la última letra de su oración, se escucha el ruido de la puerta de entrada y con el la voz de Clemencia, su madre. Una señora esbelta de aproximadamente cuarenta y cinco años, de tés blanca y rubia cabellera, de mirada profunda y perturbada. Viste traje oscuro, compuesto por una pollera larga, más amplia que la de sus dos hijas, inundada de puntillas que forman pequeñas figuras, ubicadas en la parte superior de la misma, acompañada por una blusa de seda negra azabache y sobre sus hombros un pañuelo rectangular, largo de color verde militar, el cual permanecía cerrado por un gancho de plata.

Narración que no puedo terminar

Comentario propio;
Narración que no puedo terminar. Estaría dentro de mi diario de escritor. Calculo que no la puedo terminar porque utilice nombre de personas reales queriendo contar su historia, pero, me aburrió, pensé en contar la historia de amor de Míguelo y Valentina, pero siento que ya no me interesa contarla. Como escribí y me esmere bastante, por respeto a “mi” siento que tiene que tener lugar en esta carpeta, pero lo hago solo pensando en la madrugada en que le dedique a este escrito, que si bien la historia no tiene un fin podría llegar a tenerlo algún día.
Los
padres
Cuento de un sueño
Miguel Ángel Caiati y Valentina Alfonso, se conocieron cuando ambos tenían sus vidas resueltas. Y digo esto porque los dos ya habían cumplido los treinta y sentían que sus vidas seguirían siendo iguales como hasta días.
Miguel Ángel (o Miguelo, como le gustaba que le dijeran sus allegados) no había finalizado sus estudios secundarios. Hijo de una familia numerosa de clase media baja, colaborador desde muy chico en la empresa de su padre Nicolás. Este era un taller mecánico, que tenía lugar en el partido de Avellaneda, al Sur del Conurbano Bonaerense, entre las calles Pasteur y Espora, casi a una cuadra de la Avenida Mitre, la principal del partido de Avellaneda. El negocio se mantenía abierto las veinticuatro horas al día, por eso como Nicolás (papá de Miguelo) el cuerpo ya no le no le respondía como para estar todo el día esperando a los clientes, por las noches le dejaba el legado a su hijo mayor Miguelo Ángel, por si surgía algo a media noche. Es así que, Miguelo dormía de día y trabajaba por las noches.
Valentina, vino a la Gran Ciudad para estar al cuidado de una tía en Buenos Aires. Oriunda de la provincia de Corrientes. Sus padres creyeron que lo mejor para ella era que armara el bolso y se fuera de aquel pueblo correntino ya que no veían un futuro prospero para una muchacha dulce e inocente como lo era Valentina. Fue así que se marcho de Otusa, con el único micro de larga distancia que salía una vez por semana desde el pueblo. Con una mezcla se sensaciones, tristeza por abandonar el pueblo que la vio nacer, sus padres sus amigos, pero a la vez feliz porque sentía que se estaba yendo a la tierra de oportunidades, Buenos Aires.
Al llegar, un sábado de verano en que la temperatura de Buenos Aires ardía por encima de los cuarenta grados, se encontró con Esperanza, tía de Valentina por parte materna, quien vivía en San Francisco Solano, en uno de los partidos del Gran Buenos Aires. La casa contenía varias habitaciones y un amplio patio en la parte trasera. Esperanza, era viuda, había perdido a su esposo en un accidente automovilístico hacia algunos años, no tenía hijos y mantenía una vida tranquila viendo al día con la pensión de su esposo. La decisión de aceptar a Valentina en aquella casa era únicamente por una cuestión monetaria, pensaba que si Valentina vivía con ella no tan solo colaboraría con quehaceres domésticos, sino que también aportaría algunos billetes para pagar los servicios, que últimamente habían aumentado más de lo debido.
Fue así que Valentina y Esperanza mantenían una relación cordial y los días pasaban sin sobresaltos.

Un día perfecto...

Un día perfecto para el pez plátano

Una conversación telefónica abre la historia, el lector puede pensar que tal vez ellas (madre e hija son las protagonistas) pero resulta ser que exactamente no es así. El protagonista principal es descripto entre ellas pero él no aparece en aquella escena. La presencia de Seymour en el relato se hace presente gracias a las voces femeninas al hablar por teléfono. Muriel habla con su madre relajada, fumando, respondiendo al cuestionario exigente de su madre.
La autora describe detalladamente el cuarto en el cual esta Muriel hablando telefónicamente, brinda la posibilidad de que el lector se imagine exactamente el espacio en el cual se desarrolla la escena. Salinger además brinda la posibilidad de imaginar como es el aspecto físico de Muriel al decir: llevaba puesta una bata blanca, se estaba pintando las uñas, se cruzaba y se descruzaba de piernas.
Desde el principio se narra una historia uno, como afirma Piglia, la relación de Muriel con su madre. Esta forma de comenzar la narración de Salinger, en mi opinión, es una manera de captar la atención del lector a pesar de la libre imaginación de uno mismo, uno quiere seguir leyendo para ver en que culminará la charla y para saber especialmente quien es Seymour.
El dialogo telefónico hace hincapié en la personalidad de Seymour, así como también se hace alusión a la locura que lo acompaña. Y esto se puede dilucidar cuando la madre le pregunta a Muriel si Seymour ha hablado con el psiquiatra (al menos el lector puede pensar que tiene problemas psicológicos en la historia). Además se sabe que Seymour, volvió de la guerra, eso se deja entrever cuando la madre le dice a Muriel: “cuando pienso que estuviste esperando a ese muchacho toda la guerra…” el lector con esas frases puede ir hilando y entonces ir analizando verdaderamente el papel de Seymour.
La historia dos, podría se la relación entre Muriel y Seymour. Un día soleado y Muriel encerrada en un cuarto de hotel pintándose las uñas, pareciera ser que algo no anda bien, o que la relación entre ellos es extraña.
Pero hasta podríamos hablar de más historias dentro de la historia. Podemos preguntarnos de la relación de Seymour con la niña de la playa, ¿Cuál el sentimiento que lo une a aquella niña de la playa?.
En definitiva este cuento de Salinger abre un abanico de posibles historias y sin embargo más tarde cierra las mismas con el suicidio de Seymour en aquel cuarto de hotel.

Solo Carver


Carver, tiene una manera tan particular de presentar sus historias. Uno no sabe para donde disparar, son historias comunes dentro de historias comunes, con gente que dialoga acerca de hechos concretos y reales.
Una casa con muebles de un dormitorio en la vereda, las mesitas de luz, lámparas, biblioteca, todos desparramados al aire libre como si fuera una feria americana. Un señor y una pareja de jóvenes son los protagonistas de la historia llamada ¿Por qué no bailáis?.
La pareja de jóvenes por curiosidad se acerca a la especie de feria americana que tenia lugar en una vereda, comienza a tocar los muebles, a probar la cama, a ver en que condiciones estaban las mesas de luz, probaron las almohadas y hasta encendieron el televisor, y para sorpresa de ambos nadie se hacia cargo de aquellos muebles, que según ellos parecían abandonados. Como nadie se hacia responsables por ellos, estos seguían tocando todo lo que ofrecía aquella vereda que divisaron en medio de la ruta.
Los diálogos entre la pareja, hace que el lector se enganche con la lectura por la sencilla razón de querer saber que pasará con la pareja de jóvenes, uno puede pensar que serán sorprendidos por los dueños de aquellos muebles o no, entonces uno se puede ir imaginando distintos finales, pero siguiendo la lectura.
Carver, va relatando el dialogo entre la pareja de jóvenes curiosos, hasta que hace su entrada un tercer personaje, el dueño de los muebles. Este aparece con naturalidad, apaga el televisor que los jóvenes habían encendido, se sirve un vaso de whisky y pone un disco en el tocadiscos que la mujer misma decide. Con esa escena se podría pensar la relación de la narración con el titulo.
Al parecer todo marcha bien, no hay sobresaltos, con naturalidad Carver narra una escena donde la tensión esta presente pero ausente a la vez.
Comienza el baile con la música que sale del tocadiscos, la pareja baila a pedido del dueño de los muebles. Luego lo hace el hombre con la joven, se insinúa un coqueteo. La chica parece ser la protagonista, es la única mujer en medio de dos hombres, el lector puede imaginarse dos historia. Por un lado la relación de la pareja, por el otro la relación de la joven con el dueño de los muebles.
El final es abierto, como casi todos los de Carver, uno se queda pensando en varias cosas acerca de lo que le pasa a los personajes, que sienten, por qué hacen lo que hacen. Pero ese es el estilo del autor, y todos sus cuentos poseen casi el mismo formato. Historias comunes y finales abiertos es el estilo de Raymond Carver.

Nota de Lector

“Los mejores momentos” por Nicolás Ontiveros

Una narración ampliamente descriptiva. Sitúa al lector en el contexto en que se desarrolla la principal escena. Es una historia que desde el comienzo arranca con una tensión que se sostiene hasta el final. Es un relato cronológico, una narración que se va entrelazando las acciones que se van contando. Cada detalle esta minuciosamente narrado.
Las fotos que se describen, van guiando al lector acerca de la vida del protagonista, relata la relación con su familia, lo feliz que era en su ex trabajo, lo que amaba a su esposa, y de un momento para otro se quedo sin nada, y ahora el protagonista de la historia se encuentra en aquel cuarto, deprimido, sin ánimos de vivir, casi muerto en vida, generando una tensión en el lector porque no sabe que pasará con el.
Me parece que es un relato, que si bien se centra en la vida del protagonista, de las fotos que se describe que el protagonista observa, se desprenden varias historias. Afectivas, laborales, etc.
Es una narración que podría continuarse tranquilamente. Porque el final no queda realmente claro si el protagonista muere, o es producto de la ingesta de alcohol que uno pueda pensarse que luego de esa escena no verá más fotos porque al despertar las podría llegar a quemar o a romper. Es un final que le ofrece al lector la posibilidad de imaginarse el final que uno quiere.

Reflexión acerca de los cuentos

Desde chica me encantaba escribir historias. Recuerdo los veranos en que adoraba escribir en mi diario intimo lo que me pasaba en el día, sin saberlo desde chica ya me iba inmiscuyendo en el género cuento.
Sin embargo, nunca me percate de lo que hace alusión Piglia con respecto a que los cuentos. ¿Será realmente que un cuento es un relato que encierra un relato secreto? Y poniéndome a pensar claro que es así, si no sería secreto entonces con que necesidad el lector se pone a leer una historia que ya sabe como es y como termina. Pienso que un relato es un conjunto de enigmas contados con una cierta cronología, acciones que se van entrelazando, personajes que se van cruzando elaborando diálogos con una finalidad.
Un cuento siempre cuenta dos historias afirma Ricardo Piglia: historia uno, historia dos (nombre que le puse a este tercer bloque) que se narran en paralelo.
Analizando esta hipótesis pienso; pongamos como ejemplo a un protagonista X. Este pasa por distintas escenas, en las cuales le pasan diferentes cosas, cruza diálogos y necesariamente estos tienen un trasfondo, hechos, situaciones, sensaciones, imágenes. Y desde ellos se desprenden historias, no exclusivamente es la central, hay narraciones que se van contando historias en paralelo que tienen que ver con el mismo personaje, pero sin embargo este debe enfrentarlas y tomar decisiones que no necesariamente son iguales a las que tomará para definir la historia principal.
De los géneros que fuimos trabajando a lo largo de la cursada, esta tercera entrega de la carpeta fue la que disfrute más armar. Me siento cómoda creando historias, personajes, situaciones. Lo que me resulto realmente complicado fue la toma de decisiones a la hora de darle un fin a la historia que contaba.
El tema de las decisiones a la hora de ponerle fin a las historias represento mi mayor traba a la hora de dar por finalizada esta entrega. ¿A un buen escritor esto también le sucederá?
Las historias que se relatan en esta carpeta, a mi parecer, podrían seguir y seguir. Considero que no estaría mal continuarlas. Solo mate a uno de mis personaje de todas las historias que escribí, y en realidad lo mate porque no sabia como seguirla, por mi después de las fiesta (en el cuento la “ultima cena”) Santos Pinchura hubiese seguido viviendo, pero en mi interior pensaba que si no moría la historia nunca finalizaría, ya que si él seguía en la fiesta podía conocer a alguien, charlar, bailar, emborracharse y demás. Por eso le otorgue un final trágico para que el personaje no resucitará y me obligara a seguir escribiendo sobre el.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Sensaciones -Romina Tejerina-

Nota de lector
Caso: Romina Tejerina

Morocha, labios gruesos, carácter fuerte, algo vulnerable, esta pero es como si no lo estuviese, su presencia se hace sentir porque su cuerpo permanece quieto sentada en una de las sillas ubicada frente a la periodista que intenta recolectar datos para escribir su crónica.
“Y parirás con dolor”, es el titulo que le dio Josefina Licitra, una periodista de treinta y tres años de edad, a la crónica que tiene como protagonista a Romina Tejerina. Una adolescente de dieciséis años de edad, oriunda de la provincia de Jujuy que fue violada –aunque el hombre acusado de ser el supuesto violador lo niegue- a la salida de un boliche bailable una madrugada en la cuidad de San Pedro, provincia de Jujuy. Después de aquella noche Romina quedó embarazada, y al cabo de siete meses dio a luz a una bebe en el baño de su casa. Minutos más tarde de dar a luz la mato de diecisiete puñaladas con un cuchillo de cocina marca tramontina.
Muchos datos de este caso permanecen aún inconclusos, ¿habrá sido violada?, ¿habrá utilizado sus armas de seducción para captar la atención del supuesto violador?, ¿habrá sido victima de un caso de abuso sexual?, etc. Demasiadas preguntas rodean este caso y pocas son las respuestas obtenidas.
Lo cierto es que en la actualidad, Romina permanece presa en una cárcel ubicada en su provincia natal, mientras que el presunto violador disfruta de su libertad.
Al haber finalizado de leer la crónica “Y parirás con dolor” siento la misma sensación que obtuve la primera vez que me enfrente al caso. Esa incertidumbre de no saber que fue lo que realmente le pasó a esa joven de a penas diecisiete años para hacer lo que hizo. Verdaderamente este hecho logra impactarme y despierta mi curiosidad de querér saber más. Así como también ganas de que la justicia de una vez por todas pueda ponerle un final a esta historia, que tiene muchas victimas y ningún culpable.

Observaciones.
Los matices utilizados en el relato periodístico, da cuenta del camino de investigación realizado por la periodista. No se queda con una sola voz, sino que sale en busca de otras. Un ejemplo, es el relato del supuesto violador, que comenta su versión de los hechos, y se muestra como una victima frente a lo sucedido. Pero aquí cabe destacarse la neutralidad de la escritora, pues no toma partido por ninguno de los dos bandos –Romina versus supuesto violador- sino que con determinadas herramientas de escritura logra contar los hechos acontecidos sin tomar partido. La cronista, deja abierta varias puertas para que sea el lector quien tome partido por alguno de los dos sin intermediarios.

Nunca fui scout

Nunca fui scout
Nota del lector, acerca de la crónica de la alumna Melina Nieto.

Nunca fui scout, y me pregunto ¿Por qué?
Será porque las palabras, reglas, normas, levantarse temprano, hacer una canoa con dos palitos y un pedazo de hilo, no palabras ni tareas que me gusten demasiado. La vida scout, me trae a la cabeza, mucha tierra, algunas picaduras de mosquitos, carpas, toldos y descansar por las noches en una bolsa de dormir porque a los campamentos uno no podría llevarse la cama que tiene en su cuarto.
La vida del scout es muy sacrificada.
A medida que voy leyendo la crónica, pienso que hasta resulta una tarea difícil de imaginar que existan madres que inciten a sus hijos a realizar esta clase de actividades, tal vez sea porque la vía más fácil sea invertir recursos económicos en tecnologías (computadoras, play station, videos juegos, celulares) y ponerlo frente a una pantalla de y de esta manera que se entretengan con los blogs, el chat, o las cadenas de red sociales, que tanto auge han obtenido en este ultimo tiempo, es así que uno tiene a los más pequeños resguardados dentro de las cuatro paredes que encierran el cuarto y no torturan a los padres repitiendo la bendita frase de: “estoy aburrido”.
Es que la realidad que refleja la autora Melina Nieto, es sin lugar a dudas un grave problema, ya nadie tiene demasiados ánimos como para formar parte de agrupaciones de este tipo si no recibe algún tipo de retribución económica, porque si uno se pone a pensar es como trabajar en un determinado horario y tomar la responsabilidad de concurrir los días que la agrupación concuerda, tal vez la perdida de muchos seguidores de esta clase de agrupaciones se deba a que las personas mayores de 18 años no tengan demasiado tiempo para concurrir y el poco tiempos que les queda libre porque deben trabajar, deciden invertido con amigos y en otra clase de actividades, a pesar de que la vida scout no les desagrade, pero como dicen las referentes de las agrupaciones scout cada participante asume un compromiso al momento de formar parte de la agrupación y el mismo se basa en la toma de conciencia que la promesa demanda.
Como dije nunca fui scout, porque siempre tuve el prejuicio de que esa era tarea únicamente para hombres, y que las mujeres debían dedicarse a otra cosa. Cuando tenía unos años menos, consideraba que cada uno nacía para hacer determinadas tareas y que en definitiva yo no había nacido para hacer scout, por eso nunca le insiste a mi mamá para que me llevara. Pero que lindo hubiese sido hacer una canoa con dos palitos e hilo.

Mi Diario del Taller

Mi diario de escritor
Apuntando sensaciones místicas

¿Por qué Horacio y no Pedro, Mariano, Augusto, Damian, Rodrigo, Francisco, Ramón o Patricio?
La decisión de elegir un protagonista para hablar del turismo místico me esta costando, porque aún no puedo dilucidar que es exactamente esta propuesta de hacer turismo místico. Es un tema complejo, novedoso para mí, enigmático por donde se lo mire.
A pesar de mi indecisión, tengo en mi cabeza la crónica que quiero armar y que es lo que quiero contar. De todas maneras, considero que es beneficioso enfrentarse a esta clase de disyuntivas porque enriquece el trabajo de investigación y el propio trabajo de escritura del autor.

Diario crónica

…Ah no no!!! mira Rominita…
Seguramente eso dirán ustedes cuando arranquen a leer estás líneas.

Sábado a la noche de libros, NO de copas…
Es sábado, precisamente el reloj de mi computadora marca la hora 02.41 de la mañana, los que me conocen podrán pensar que esto es una broma, pero aunque usted no lo crea, me encuentro frente a la computadora, manos sobre el teclado, queriendo contar el día que tuve hoy, que en realidad de acuerdo a la hora que es diría: el día que pase ayer.
No había pasado una buena noche el día viernes, me acosté muy tarde, pasada la hora cero, no pude dormir muy bien ya que los calambres volvieron a perturbar mis sueños. Últimamente el tema de “Dormir” se volvió un tema clave en mi vida, por dos cuestiones: por un lado, no tengo tiempo de dormir, esa es la realidad, pues siempre tengo cosas que hacer para el día siguiente y no puedo irme a dormir sin haberlas hecho, por un tema de tranquilidad más que nada, ya que no puedo conciliar el sueño si se que lo podía haber resuelto antes de apoyar la cabeza en la almohada, es como el dicho que dice: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, por tal motivo a veces me acuesto muy tarde y me levanto muy temprano, ejemplo: ir a dormir a las 05.00am y levantarse a las 07.00am, así puedo andar todo un día: casa-trabajo-facultad-casa, es la rutina que me acompaña de lunes a viernes desde el 05 de Julio hasta la actualidad. Por el otro, sacando el tema del tiempo, esta el tema salud, pues si algún día logro ir a dormir en un horario prudente –después de cenar por ejemplo- no me puedo dormir porque los calambres –esos a lo que hice alusión al principio- adoran hacerse presentes en esos momentos de la noche. Aún no visite a mi medico de cabecera para contarle este hecho, pero si esto sigue así haré un huequito para contarle este tema tan particular.
Domingo
En fin, hoy domingo a la madrugada, y me puse a pensar en todo lo que viví ayer, cuando decidí ir a conocer el Museo de Bellas Artes, el cual hasta ayer no había tenido el gusto de conocer.
Recuerdos de un sábado en soledad
El sábado, se presentaba como tantos otros, eran las nueve de la mañana cuando sonó el despertador, entre movimientos de elasticidad para poder arrancarme la fiaca del cuerpo, salí de la cama, me vestí como para poder ir a prepararme el desayuno a la cocina, las voces de papá y mamá ya se hacían sentir en las inmediaciones de la casa. Pava al fuego, yerbero en mano, mate con edulcorante y se vino el primer mate del día para darle la bienvenida a la larga jornada que tenía que afrontar durante el día.
Salí de casa para cumplir con la primera diligencia, camine sin hacer escalas hasta el lugar del encuentro, me reuní con las personas que había acordado, “puse el gancho” y me convertí en locataria de mi nueva casa, y a su vez emancipada. Pasaron los minutos y emprendí mi viaje de regreso a mi casa originaria, la cual aún sigue siendo mi casa, por más que más mude mis pertenencias a otro lugar. Relajada por haber cumplido con al menos algo de las innumerables cosas que debía hacer durante el día llegue a casa. Al ingresar, el almuerzo esperaba sobre la mesa de los Gimenez, junto a la mesa estaban todos los integrantes de la familia –papá, mamá y hermana mayor- que a pesar de que vivimos bajo el mismo techo durante la semana no nos cruzamos, pues cada uno maneja horarios muy distintos y el único día que podemos vernos las caras es el sábado y domingo al mediodía, y para que no se pierda el tema del lazo familiar intentamos estar siempre presente en el horario del almuerzo, el dialogo se torno en base a mi diligencia de la mañana temprano, hubo intercambio de opiniones, hasta que llegó el momento de levantar los platos, lavarlos y fin del encuentro familiar.
Por un momento, pensé en; que bien me vendría una siestita, esas que suelen ser tan reparadoras después de almorzar, sin embargo, el sueño no se hizo presente, y el sol que entraba por la ventana de la cocina, provocaron en mí ganas de ir a conocer el museo de bellas artes para escribir una crónica acerca del lugar.
Cámara de fotos, cuaderno de notas, anteojos para descansar la vista, libreta universitaria, grabador de periodista, lapicera, y demás, fueron algunos de los elementos que guarde en la cartera para ir a conocer el museo. Previamente, averigüé como viajar, que colectivos tomar, donde bajarme y cuando creí que todo estaba en su lugar me largue sin escalas a la gran cuidad, va digo a la Capital.

Sola en Bellas Artes


Sola en Bellas Artes
Crónica de un sábado por la tarde.

Soledad, nostalgia y algo de melancolía era lo que sentía camino al Museo de Bellas Artes. El sol se había adueñado de casi todo el cielo, el calor de la primavera se hacia sentir en la atmosfera. Mientras viajaba en colectivo, podía observar desde la ventanilla mujeres con niños colgados a la cintura soportando el peso de la criatura con una sola mano, mientras que con la otra, sostenían el cochecito para bebes que era ocupado por otro integrante. El colectivo de la línea 129 perteneciente al Grupo Plaza, iba completo, las 28 butacas disponibles para pasajeros estaban todas ocupadas, y desafortunadamente tuve que realizar todo el trayecto que separa Florencio Varela del Correo Central, parada, sosteniéndome del respaldo de uno de los asientos, para no caerme ante una maniobra peligrosa del conductor.
Cabe destacar que el recorrido que realiza el colectivo 129 hasta llegar al Correo Central es bastante largo, pero resulta indispensable llegar hasta ahí para poder hacer combinación con el colectivo 132 que dentro de su recorrido se encuentra el Museo de Bellas artes, el mismo pasa por la puerta de entrada y posibilita la llegada sin tener que caminar algunas cuadras para llegar.

Datos de interés general:
Florencio Varela, se encuentra en el Sur del Conurbano Bonaerense. Los kilómetros, que separan este distrito de la capital Federal son aproximadamente unos 34 y si uno viaja en automóvil el tiempo invertido se traduce en aproximadamente unos sesenta minutos. Sin embargo, los días de semana y en especial en hora pico, la cantidad de minutos suele incrementarse, esto se debe a la gran cantidad de: autos particulares, transportes públicos, camiones, taxis, mini buses, etc. La lista mencionada anteriormente, produce serios problemas de tráfico todos los días, son cada vez más y las calles siguen siendo del mismo ancho y largo.

Mi trayecto en colectivo medido en tiempo:
Tomé la decisión de ir a conocer el Museo de Bellas Artes un día sábado. El tiempo que demoré en llegar desde Florencio Varela hasta al Correo Central, fue de cincuenta minutos. O sea que tarde diez minutos menos de lo habitual, digo habitual porque de lunes a viernes tengo que hacer el mismo recorrido para poder tomar la línea de subte B y así arribar a la zona de Palermo donde trabajo.

Siguiendo con el recorrido:
A fin de cuentas llegué a la primera fase “Correo Central”, caminé hasta la parada de colectivos de la línea 132 y al cabo de unos veinte minutos arribé en el edificio “Museo de Bellas Artes”. Hice un paneo general de la gente que se encontraba sentadas en las escalinatas, el calorcito primaveral continuaba haciéndome compañía, el reloj marcaba las dos de la tarde, y sola me inmiscuí entre las personas que se daban cita en aquellas escalinatas para introducirme en el Museo en busca de construir un nuevo recuerdo.
Lo que primero que se me vino a la cabeza fue, que para ser un día tan primaveral había demasiada gente en el recinto. Luego me causo algo de sorpresa ver la cantidad de adolescente que había la puerta principal. Sin embargo, los que me veían ahí ¿También pensarían eso de mí?. En fin, como era la primera vez que ingresaba al Museo lo primero que hice fue seguir a una congregación de personas extranjeras, entre ellos se podían visualizar: Ingleses, coreanos, chinos, japoneses –debo confesar que no se bien que rasgos físicos distinguen uno de otros, para mí son todos iguales-. Me agrupé a ellos, sintiéndome una extranjera más del grupo, aunque claramente desentonaba con mis rasgos y la vestimenta, de todas maneras me sentía que era tan visitante como ellos. Sin dudar, me hice parte del grupo, y recorrí el primer salón de exposiciones. Un calido, guía comentaba acerca de los cuadros que colgaban de las paredes blancas. Todos prestaban atención y no interrumpían el relato. A lo lejos una voz en off irrumpía el silencio y la concentración de la congregación visitante: “por favor no se apoyen en las obras” repetía sin previo aviso, tanto en castellano como en inglés.
Mientras escuchaba al guía, pensaba en que habrán hecho los personajes que reposaban en aquellos cuadros quietos, que recobran vida en el recinto gracias a un artista que mediante un pincel, un pedazo de lino y una tabla con pinturas de diversos colores le otorgaron vida inmortal a personas que ahora se encuentran con nosotros en el recinto vivos pero encerrados dentro de un cuadro, iluminado por una luz tenue que no desentona con la estética del lugar.
Giro mi cabeza y están ahí conmigo, haciéndome compañía en medio de mi soledad. Reviviendo el momento que se encierra en el cuadro, cada cual respeta el lugar que ocupa, los personajes en su lugar y yo como espectadora me maravillo con cada uno que miro.
El guía siempre mantiene el tono de voz a un mismo nivel. Habla de cada cuadro como si fuera la última vez que lo fuera hacer. Se dirige hacia los presente con aires de que solo el es el único que sabe realmente la historia de cada cuadro. Decidí separarme del grupo, y experimentar por mi misma los demás pisos, que según el mapa que tome en la entrada daba la pauta de que había. Casi como que en puntitas de pie, sin hacer ruido, intentado pasar como desapercibida, desaparecí del grupo y me sumergí nuevamente en mi soledad.
Al seguir con el recorrido, la sensación que sentía era: “Ya pase por acá”. Demasiados cuadros, muchas puertas, poca luz y diagonales que desorientan pero uno se deja llevar, los pasos sin pedir permiso van haciendo camino al andar, provocando ir transitando por el lugar sin uno darse cuenta de cuanto es lo que camino ni cuanto el tiempo que invierte.
No se si seguir, no se que más habrá, los cuadros expresan demasiadas figuras, uno tras otro, no dan lugar al respiro. Muchas personas intentan analizar, se posan frente el cuadro, intentando ver más allá de lo que pueden ver. Pienso, en si cruzo aquella puerta ¿Qué voy a ver? Y de pronto la sorpresa. El pabellón numero uno, es oscuro, con pinturas que reflejan la década en la cual Cristo era crucificado en la cruz.
La sensación de que te perdes esta siempre presente. Recién la Iglesia más tarde figuras sin sentido. Antes cuerpos torsos desnudos, ahora mujeres con vestidos de época. Oh casualidad vuelvo al mismo lugar por donde entre, y me pregunto ¿Por qué estoy de vuelta acá?
El color rojo, mezclado con tonos oscuros.
Saliendo del sector, denominado pabellón numero uno, me introduzco en otro sector del museo “Humanismo, poesía y representación” en el cual un plasma de aproximadamente unas 36 pulgadas acapara las miradas de los visitantes. Observo que en el mismo se reproducen imágenes de las inmediaciones del museo. El piso vibra y pareciera ser la parte “VIP” del museo, por el plasma, la música de fondo que hay y los por los raros peinados nuevos de la gente que mira los cuadros y analiza la intencionalidad del artista de manera grupal, intento oír algo pero se me hace imposible.

Dato curioso:
En el sector VIP, una radio de marca Sony de los años ochenta irrumpe dentro de la estética del lugar. ¿Qué raro no?

Sola:
Aún no puedo saber porque vibra el piso. Entonces considero que debo sacarme la duda con los que más saben. Me acerco al señor de seguridad, y le pregunto: disculpe, ¿es mi sensación o en esta parte del lugar vibra el piso?, mirándome me contesta que si -efectivamente el piso vibraba-. Para explicarme el fenómeno, me dio una explicación tan compleja, que hoy posicionada frente a la computadora no recuerdo el exactamente el por qué.
Saliendo del sector “VIP” al pabellón con obras exclusivamente realizadas por artistas argentinos. Infaltable el gaucho, caras tristes, animales muertos, facón en mano, la costura, etc, son algunas de las escenas que dan origen al pabellón "Yo argentino". "
Yo sola en bellas artes" y el pabellón argentino teje en mí tristeza y más soledad.
Saliendo de mis pagos, ingreso al sector donde descansa el Arte Precolombino, y sin lugar a dudas la música que logro escuchar adentro de aquel pabellón me gusta más que las obras que puedo divisar. Al salir, me vuelvo a encontrar con el grupo de extranjeros con el que me uní al principio y temo que se den cuenta de que soy yo, la chica que estaba pero que de golpe desapareció. Por eso atino a escabullirme entre la multitud para no ser reconocida. El guía continúa con el mismo ímpetu en la voz con que de hace dos horas atrás. El hecho de haberme encontrado nuevamente con el mismo grupo me di la pauta de que ellos ya estaban finalizando el recorrido por el Museo y yo sentí lo mismo. Hice un paneo general del recinto, divise la puerta de entrada, y salí sola del Museo de Bellas Artes.



Moebius


Moebius

¿Y si hacemos playa en Mardel? Pregunto Gabriela. A lo cual Romina respondió: -No… déjame acá que estoy bien, siento que la edad ya no me da para hacer boliche de noche y dormir en la playa de día, a mí dame una camita, un baño limpio, tenedor y cuchillo para comer en plato, el sandwichito de jamón y queso dejaselos a los más pibes-. Así nació la idea de hacer un viaje poco convencional, de la mano de personas poco convencionales, realizando actividades también poco convencionales. La propuesta de recorrer la geografía argentina, realizando un viaje místico.
En la actualidad muchas son las agencias de viajes que se dedican a ofrecer paquetes turísticos para disfrutar de determinados destinos a los cuales se los denomina místicos. Así como también religioso o espiritual.
Dios los cría y el viento los amontona, es una expresión que puede reflejar en cierta manera los grupos que se conforman para vivir la experiencia de un viaje místico. Al inicio de cada viaje, a modo de ritual, las personas involucradas se constituyen en un cuerpo único mediante una oración espontánea que cada participante hace explicita antes de comenzar el recorrido. El propósito es conformar una sola mente, un solo corazón, sería un sembrar la semilla de luz en nuestra tierra, para que los ilumine a lo largo del recorrido y de esa manera alcanzar la instancia más apabullante del “ser” el re-encuentro frente a frente con la esencia de uno mismo. Cabe destacar, que las experiencias vividas dentro de los grupos son individuales, cada cual se apropia del lugar según su interpretación, su forma de ver y de percibir el mundo. Esta actividad esta a cargo de los guías que acompañan a los grupos, ellos interactúan y orientan al grupo en cuanto al rito de iniciación.
Referentes del turismo místico, consideran que resulta indispensable la sincronicidad de las acciones para la programación de un viaje místico, desde su comienzo hasta su fin. La conexión entre determinados fenómenos o situaciones de la realidad que se van entrelazando sin que nosotros lo programemos, responde a la sencilla razón lógica causa-efecto y esta es la que va guiando nuestro camino permitiendo estar en el momento justo y en el lugar indicado.
Horacio, es un refente del turismo místico, un guía espiritual. Él y su esposa, conforman desde hace veinte años, una pequeña empresa dedicada al turismo místico en argentina. Ana y Horacio comentan que esta clase de turismo es poco convencional, y que las personas que acuden a realizar la travesía lo hacen guiados por la intención de descubrir que hay más allá de lo cotidiano.
. Partiendo de la base de que el turista no realiza un viaje tradicional, sino que es una manera diferente de recorrer lugares de la naturaleza pero desde otra perspectiva, intentando ver que hay más allá de lo que pueden ver nuestros ojos. Los que saben acerca del turismo místico dicen que esta clase de viajes parte de una necesidad individual de conectarse con la esencia de uno mismo.

Como contratar este servicio
Quienes gusten de esta experiencia no encontrarán su oferta en agencias de turismo sino que deberán aguardar a que la “sincronicidad de las acciones” los encuentre y los lleve a los guías que los acompañarán en el recorrido. Sin publicidad ni promesas que podrán quedar incumplidas, se llega a los guías a partir de una cadena de recomendaciones que se genera gracias a la comunión de aquellos que están en el mismo camino. Se debe tener en cuenta que el valor a nivel económico de esta experiencia depende de la calidad del viaje que uno desea realizar, hay destinos místicos en las afueras del país, ejemplo el camino del inca en Perú, efectivamente los costos requeridos se incrementan para poder llegar hasta ahí.
La empresa de Horacio y Ana, no emite facturas del tipo A, B o C a sus clientes. Si que los viajes y estadías se conforman de palabra, el turista recibe a cambio del dinero entregado un recibo con firma y sello del dueño de le empresa, en este caso de Horacio, que da cuenta del monto en efectivo recibido y de puño y letra deja asentado los servicios que recibirá a cambio. Horacio, considera que su agencia de viajes no es un negocio exclusivamente económico, y si se el fin único fuese conseguir dinero dejaría de ser una actividad “espiritual” para pasar a ser “comercial”.
Los integrantes de este microemprendimiento consideran que son guías espirituales, que posen una fuerza interior, que no todas las personas la tienen, por eso se agruparon y ya hace algunos años llevan adelante este proyecto. Tal es el caso que por medio del boca a boca y sin propagandas en medios masivos de comunicación, se contactan con sus futuros clientes, ya sea porque los que vivieron la experiencia previamente llevan a sus conocidos a que visiten la empresa de sus guías espirituales, o bien porque esta dentro del circulo de allegados o conocidos de los dueños de esta empresa que se denomina “anticomercial” y si espiritual. La moraleja de este párrafo es contundente: Una manera sana de evadir impuestos.


El subterráneo
Sentados en la cocina de un consultorio medico, tomando unos amargos bien calientes, degustando una tarta de manzana, ubicados al borde de una mesa rectangular de algarrobo. Horacio me explica que él le dice Moebius a esto del turismo místico. Lo llama así porque Moebius era el nombre de una película argentina filmada en el año 1950 cuando la topología hacía furor en el mundillo de la Ciencia Ficción. Gustavo Mosquera, uno de los pocos hacedores de cine en la Argentina se animó a incursionar en el género en aquella epoca, por eso comenzó a narrar el guion de la pelicula “Moebius”. La historia da cuenta de un subterraneo, con más de treinta pasajeros, que desaparece como por arte de magia del circuito cerrado de las vias porteñas. La tarea de búsqueda queda a cargo de un topólogo, que no consigue dar con el diseñador de aquel subte hasta que, con la ayuda de una niña, consigue entrar en carrera hacia la revelación final.
Los protagonistas de la historia logran darse cuenta que el subterráneo no había sido robado, ni destruido, ni desarmado, sino que simplemente había pasado hacia otra dimensión. Te das cuenta, los tripulantes de aquel subterráneo pasaron a realizaron un viaje hacia otra dimensión. Horacio, un referente del turismo místico, me ilustra con este ejemplo, lo que es realizar un viaje de estas características.

Un medico por favor.
La diversidad de costumbres en nuestras regiones son ricas en culturas y creencias. Existen lugares muy concurridos por los turistas que gustan de experimentar nuevas experiencias, y se obsesionan por practicar ritos culturales del tiempo de los incas.
El "Turismo Místico" o "Espiritual", el que se basa en el desarrollo de la persona utilizando, generalmente, los conocimientos ancestrales y elementos naturales. La propuesta de esta clase de turismo es un turismo alternativo. Invita a vivir sensaciones diferentes, a trascender la materialidad para descubrir qué hay más allá de lo que pueden ver nuestros ojos o tocar nuestras manos. La idea de este viaje es abrirse al mundo de las propuestas, distenderse y dejarse llevar por los enigmas que los lugares señalados como místicos ofrecen. Trasladarse hacia otra dimensión, alejarse de lo terrenal para conocer lugares desconocidos, a los cuales sólo se ingresa por medio de la energía de la naturaleza y de la que cada uno genera mediante sus ansias de experimentar nuevas sensaciones y de encontrar un verdadero equilibrio espiritual.

Lugares
Existen lugares místicos creados por naturaleza y aquellos creados por la mano del hombre. Estos últimos tiene lugar en Buenos Aires. Pero esa información solo se baraja entre los que conforman la logia que trabaja investigando las energías devenidas del más allá.
Sin embargo, sin ser parte de esa logia, Horacio me comenta que un lugar místico creado por la mano del hombre es La Floralis Genérica, que se encuentra en la plaza Naciones Unidas de Buenos Aires, sobre la avenida Figueroa Alcorta, frente al Museo Nacional de Bellas Artes y al lado de la Facultad de Derecho. La escultura exclusivamente diseñada de aluminio y acero, posee vórtices energéticos, que son fuerzas que producen manifestaciones que algunas personas pueden percibir, ubicados alrededor del monumento, permitiendo al turista renovar las energías, déjandose llevar por la belleza del monumento.
Así mismo, la Laguna Samborombon, aunque un poco más alejada de la Capital Federal, en la localidad de Castelli (a 38 Km) es un sitio de concentración de aves acuáticas y migratorias. Refugio de especies amenazadas. Ofrece la tranquilidad que inspira el contacto con el agua y la tierra, este no fue creado por las manos del hombre si que la naturaleza lo doto de una especial energía.
Los centros energéticos más visitados en la Argentina, se encuentran en Tandil, en la provincia de Buenos Aires; Tafí del Valle en Tucumán; Campo del Cielo en Chaco; Parque Provincial Aconcagua, en Mendoza; el Cerro Uritorco, en Capilla del Monte, provincia de Córdoba y Puerto Pirámides, anclada en la Península Valdés, y Lago Puelo, ambos en Chubut.
Al inicio de cada viaje, a modo de ritual, los viajantes se conectan “en un cuerpo único” mediante una oración espontánea que proponen y dirigen los guías, como hemos marcado anteriormente. Se busca que la energía de la naturaleza los acompañe durante el recorrido para alcanzar el reencuentro con la propia individualidad y con el entorno, según cada interpretación, cada forma de ver y de percibir el mundo. Sin está oración previa el recorrido sería como uno típico vendido por cualquier agencia de viajes.

Mala información
La gente esta habida de esta información, me dice indignado Horacio, no hay información sana con respecto a está clase de turismo, hay mucha información trucha, doblada. Aparte es muy jodido cuando la gente te sigue creyendo que sos Dios, y hay gente que se la cree, y si se llegas a ese momento entonces ahí se pudre todo. Todos somos seres humanos tenemos defectos y tenemos virtudes, el que se la cree fue. Mira te doy un ejemplo, de lo que me pasa a mi, hay personas que realizaron viajes conmigo y opinan que yo les cambie la vida, pero yo intento explicarles que no fui yo quien hizo eso, si no el lugar, las energías positivas que fuimos invocando en cada trayecto, la luz transmitida por los dioses, las ganas que le pusieron a cada actividad propuesta para invocar las fuerzas del más allá. Todo eso es lo que le permite a cada persona encontrarse con la verdadera esencia de uno mismo.
Desde siempre la sabiduría de los sanadores, han sanado enfermedades sólo utilizando la naturaleza y su energía. Hay algunos casos que se han demostrado científicamente y otros quedan en el anonimato. Algunos de los curanderos o sanadores lo hacían y lo hacen sin fines de lucro.
Con el tiempo, utilizando la misma mística y conocimientos de la madre tierra, algunos grupos de personas han formado campamentos o lugares turísticos que reúnen distintas técnicas de sanación, ya sean enfermedades o superación personal. Junto con esto, también ofrecen algunos pasatiempos como rafting, cabalgatas o escaladas, dependiendo del lugar geográfico.
La mayoría de estos sitios se encuentran en Latinoamérica, México, Brasil, Ecuador, Perú y Chile, entre otros.

Consejos finales
Horacio me dice que desconoce los orígenes del turismo místico en argentina, y que en lo personal siempre se dedico a estudiar temas relacionados a la metafísica, desde chico siempre tuvo curiosidad por querer saber que hay más allá de lo que podemos ver, y se nota que efectivamente es así porque el brillo que observo en sus ojos denota lo que me hace saber.
Algo que siempre le digo a mis compañeros de viaje (a los clientes) antes de realizar cada viaje, es que resulta imprescindible dejar de lado los prejuicios y dejarse llevar por las energías que los lugares, señalados como místicos, ofrecen. Las expectativas no son bienvenidas, lo ideal es “la no espera”, el dejarse sorprender por las manifestaciones energéticas de los lugares. Esa es una clave para consagrar el éxito de Moebius.
Creo que fue la sincronicidad de las acciones lo llevó a Gabriela y a Romina a contactarse con la empresa de Horacio y así planificar un viaje hacia otra dimensión para la temporada de “verano 2009”, las situaciones se fueron entrelazando, los hechos concordando y finalmente las chicas estarán ingresando en la travesía el 12 de enero del próximo año.


Publicado en la carpeta de trabajo del bloque 2,
de la materia Seminario y taller de escritura,
Octubre 2008.